Pocas cosas me ponen tan de malhumor como los cambios de planes o las cancelaciones de los mismos, tarde o sin aviso. Me pone histérica que piensen que vivís al pedo. Si planeamos algo, respetalo, porque dejé de hacer cosas por hacer lo que dijimos que íbamos a hacer.
Que alguien me explique por qué yo no estoy en desacuerdo con todo esto. Por qué no me parece mal y hasta quisiera que todo salga bien. Por qué me angustia y por qué lo extraño tanto. Por qué todo tuvo que ser así. Por qué todo se está revirtiendo, o está en curso-de. Por qué me desarmé abrazándolo. Qué quilombo que tengo en la cabeza. Tarde pero me doy cuenta de que considero más padre a quien no lo es, que a quien lo es. Que no quiero a mi papá, pero sí a él. Y qué temita haber perdonado internamente todo lo que pasó tan fácil. Qué difícil.

Archivo del blog